30 de noviembre de 2015

¿Portada o sinopsis?

Cuando nos dedicamos a buscar un título para leer y no sabemos exactamente qué estamos buscando, el primer filtro por el que hacemos pasar a nuestra elección es el género. ¿Apetece una novela histórica, una novela negra, ensayo? De cada cual depende la decisión.

Una vez nos hemos decidido por algo, buscamos los títulos más recientes del género en cuestión. Aquí es donde entra en juego la portada, uno de los elementos fundamentales de un libro. Llegas a tu establecimiento, sea físico o no, y lo primero que ves es una imagen en la que aparece superpuesta bien un sintagma o una frase. A continuación, tomamos el ejemplar y le damos la vuelta. ¿Qué vemos? Una contraportada que muestra la sinopsis del libro: qué sucede, dónde se emplaza, qué mueve a los personajes a actuar. De esta forma, el lector se sitúa en la entrada de lo que el autor ha querido transmitir con su escrito.

Antiguamente, la portada de los libros era de color uniforme. Aparecía, como es normal, el nombre del autor y el título, pero no había mucho más. Con esta simple elección se dieron a conocer obras famosísimas en el panorama de la literatura internacional, hoy día conocidos como "clásicos".  ¿La causa? Los medios disponibles en reprografía no eran ni la quinta parte de lo que tenemos en la actualidad. Con esto que se ve bajo estas líneas se apañaban entonces:

Portada de la primera edición de Grandes Esperanzas, de Charles Dickens. Imagen obtenida de http://es.wikipedia.org
Los años y el carisma de algunas obras les han hecho merecedoras de permitirse el lujo de seguir como antaño. ¿Quién no conoce Odisea o Ilíada aunque sea de oídas? Escritas en una lejana Grecia, su fama se ha mantenido con el paso del tiempo. La editorial Gredos aprovechó esta ventaja y llegó a lanzar una colección de clásicos de Grecia y Roma bajo esta apariencia:

Así puede permitirse lucir Ilíada sin que se cuestione su calidad. Imagen obtenida de http://www.mercadolibre.com.ar
¿Qué es más importante, la portada o la sinopsis? ¿Llama más la atención una imagen impactante o un argumento abrumador? En una sociedad donde la apariencia se tiende a valorar más que lo interior, está claro que la portada tiene mucho que decir. ¿Y si las palabras -el argumento- dibujasen una realidad mayor y más fiable que lo que muestra su tapa opuesta? Depende de las prioridades del lector. Una cosa, pese a todo, está clara: actualmente es impensable que un libro recién lanzado carezca de portada llamativa.

6 comentarios:

  1. Yo soy de portada. Para coger un libro tiene que llamarme la imagen que me enseña. Entonces ya me acercaré a leer la portada.

    Muy buena entrada.

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    1. Desde luego que el aspecto visual dice mucho de cara a ir a por un libro. Siempre llama la atención.

      Saludos.

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  2. Yo pienso que todo depende del libro también... Sea cual sea el aspecto que se realza -portada o contraportada-, seguro que contribuyen a la impresión que se quiere dar del libro. Y luego estamos nosotros, para tratar de ver más allá del exterior ateniéndonos a lo poco que se nos muestra.

    ¡Bonita entrada!

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    1. Sí, el libro suele decir mucho también por sí mismo. Sus otros elementos están para atraer nada más. Y luego, como dices, está nuestra decisión: la que hace que un ejemplar se quede donde estaba o no.

      :)

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  3. A mi parecer; pienso que sin una buena portada da igual la sinopsis, pues nadie va a pararse a leer algo que de buenas a primeras no le a gustado. Al igual que las personas, los libros también causan una primera impresión, y si no te atrae su envoltorio nada más verlo, no vas a querer continuar con el proceso.
    Se intenta evitar juzgar, obviamente, pero en la actualidad vende mucho más una portada comercial que el contenido del libro.

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    1. El impacto que causa una portada es importante, es cierto. El dejarse llevar por lo visual y el decorado del libro ayuda a elegir y a descartar. Pero eso sí, por otro lado no hay que dejar de lado la historia que esconde.

      ¡Gracias por pasarte! :)

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