22 de marzo de 2017

Reseña: «El marciano»

El marciano es un homenaje a la inteligencia y a la voluntad por sobrevivir. Imagen tomada de www.edicionesb.com
Recuerdo el día en que me equivoqué respecto a esta obra. Yo, más lector de otros géneros que de ciencia-ficción, no consideré que me fuese a gustar una novela que, por la sinopsis, sonaba demasiado fantasiosa. Sin embargo, mis impresiones dictan todo lo contrario tras haberla leído. ¡Qué pedazo de novela!

Primeramente, destacaría la inteligencia de los personajes que pasan por la obra. El premio honorífico se lo lleva el protagonista, que desde el primer momento se encuentra en una situación de catástrofe absoluta. Para salir del paso, asistiremos a un elenco digno de sobresaliente cum laude en una hipotética tesis doctoral sobre estrategias y otras actividades llevadas a cabo para sobrevivir ante cientos de circunstancias adversas. Todo está medido, pensado y razonado. Os sorprenderá hasta dónde puede llegar la mente humana (y también los conocimientos) cuando de querer vivir se trata. Aparte de él, hay otra gente trabajando y diseñando un plan para ayudarle. Estos tampoco se quedan atrás en erudición.

Hay que hacer mención también a las dosis de humor. El protagonista se halla en un momento en el que es muy fácil rendirse. Sin embargo, los comentarios que va haciendo sobre todo lo bueno y lo malo que le sucede son impropios de alguien cuya vida pende de un hilo. Esto hace una referencia clara a la importancia de la confianza en sí mismo y la energía positiva que ha de transmitirse uno mismo para llegar hasta una meta. Todo este humor viene extrañamente acompañado de una calma poco habitual también. Es un guiño a la importancia de ir paso a paso con nuestros objetivos, evitando precipitaciones aun cuando nos da la impresión de ir por el camino corrrecto. Ambos aspectos predominan en gran parte de la obra.

Si tu bachillerato ha sido el tecnológico o el de ciencias de la salud, prepárate para disfrutar de otro de sus aspectos: el lenguaje aeroespacial (técnicamente, el fasolecto aeroespacial): esclusas, soles, habs, sondas, vehículos de ascenso y de descenso, etc. se combinan en perfecta armonía con otros términos para deleite de especialistas en ingeniería, biología y botánica. Si eres más de letras, como yo, el libro te da una lección del empleo del lenguaje a varios niveles: persuasión, racionalidad y el ya mencionado y chocante humor convergen esta vez para exponer cuánto puede mutar el lenguaje en una situación más monótona que variada. Vale que a los de letras no pille menos familiarizados con los términos del espacio, pero a cambio tenemos la lengua en estado puro.

Además de todo esto, hallamos un componente adictivo importante: la obra está escrita en su mayoría como un diario. ¿Quien no quiere saber lo que pasa al día siguiente en una situación como la del protagonista? Poco más al respecto: empezad a leer lo que pasa en un día y estaréis pensando en lo que pase en el siguiente.

Un paseo por Marte con cierto detalle, un altruismo impropio del siglo XXI, el compromiso consigo mismo y con los demás y el riesgo, sin el cual no hay posibilidad de tener éxito, se mezclan con los demás ingredientes en esta magnífica obra de ciencia-ficción donde se busca constantemente la supervivencia en un lugar carente de vida.

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