14 de noviembre de 2016

Reseña: «Aguacero»

Aguacero, publicada por Ediciones B, es una novela negra sobre la España de los 50.



Las épocas donde las restricciones e imposiciones estaban a la orden del día ocultan historias donde muchos valores sociales brillan por su ausencia. Aguacero es 100% ficción, pero recrea varias situaciones de forma tan verosímil que parece que sí han sucedido.

Lo primero que destacaría de la obra es la desigualdad en los papeles de hombres y mujeres a la hora de llevar a cabo determinadas acciones. Veremos cómo los hombres se erigen protagonistas de una sociedad claramente dominada por el machismo. Las mujeres tendrán aquí un apartado secundario, pasivo ante la acción varonil. Esto dota a la obra de realismo, ya que dicha sociedad se caracterizaba por relegar a la mujer a una vida menos activa en la calle que en otras partes.

Destacaría también cómo se describe el poder que ejercen las autoridades y su comparación respecto a los ciudadanos de a pie. Mientras las primeras se presentan como amas y señoras de lo civil y lo penal, los segundos se ven como piezas de ajedrez que alguien puede mover a su antojo a través de una simple decisión. Es cierto que hoy día los CC. SS. están un peldaño por encima de los civiles, pero dada la restricción característica del régimen y el poder atribuido a las autoridades esto se manifiesta con más viveza. De nuevo, otra dosis de realismo que, en ocasiones, bien vale como una queja social por ciertos modos de obrar. 

Otro aspecto a destacar es la atmósfera de ideologías políticas de la época. Me ha recordado a baja escala a la miríada de La Colmena, pero esta vez aplicado a la derecha y a la izquierda, donde convivían los afines al franquismo, socialistas y comunistas. En la obra es también clara la presión que se ejerce sobre estos dos últimos en muchos sentidos, ya que presentaban las posturas más contrarias al régimen. Por el simple hecho de no comulgar con la dictadura, encontraremos personajes que se hallan en el punto de mira desde el minuto uno de la investigación de turno.

La clandestinidad es otro aspecto notable. Da la impresión a veces de que en la obra sucede mucho más dentro de cuatro paredes que fuera de ellas, albergando todo tipo de acciones. Los silencios y la moderación de algunos diálogos dan de igual modo fe de que no todo quería compartirse con el prójimo por determinados motivos. Típico de épocas restrictivas.

Sarcasmo, dinamismo, egoísmo e inteligencia, entre otros aspectos complementarios, se dan cita en una obra amena de leer y que muestra un reflejo de mediados del siglo XX con muchas de sus luces y sombras.

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