4 de enero de 2016

5 características del lector empecinado

Quien tiene la lectura por uno de sus hobbies y se implica en ella, automáticamente establece una serie de pautas para disfrutarla. Obviamente, la dedicación que le damos a esta afición depende de nuestro día a día, de las obligaciones mundanas. Sin embargo, siempre hay características comunes a los lectores fieles a sus libros electrónicos o físicos. Cinco de estas podrían ser las siguientes:

1. No dejar libro sin acabar. Ya tiene que ser la historia un tostón de cuidado o trate algo que no nos guste como para dejarla por completo apartada. Cuando leemos, nos gusta sentirnos a gusto con lo que tenemos delante, pero también es conveniente ser algo flexibles si vemnos que se tuerce la cosa. Al igual que nadie ha nacido para agradar a nadie, el autor tampoco escribe para complacerte a ti nada más. Escribe desde su experiencia, que no tiene por qué ser igual que la tuya. Además, pararte es no haber aprovechado el tiempo que has dedicado antes.

2. Comprar algún libro al año. Podremos tener nuestras estanterías a rebosar, pero aun así no nos resistimos a la tentación de darte una vuelta por las novedades editoriales y ver qué ha salido al mercado. Es posible que alguna adquisición te pille en mitad de la lectura de otro libro. No hay que preocuparse: la novedad siempre llama a la puerta y a esa compra le sacas provecho más pronto que tarde. Es automático.

3. Mínimo de tiempo establecido para leer. Para quien se toma esto bastante más en serio en lo personal o simplemente responde a motivos laborales, hay quien suele optar por un mínimo de tiempo para leer (casi) a diario. Sin duda, es uno de los mejores recursos para terminar pronto un libro y seguir con otro. Mientras esta actitud no se considere una obligación como la que dictaría el verbo modal must en inglés, irá bien.

4. Explorar otros géneros. Sin ceder a veces mucho, el lector tiende a mostrarse flexible a explorar géneros que no figuran en la lista de favoritos. Quien está motivado por aprender de otros estilos o simplemente quiere aparcar un poco lo que ha venido leyendo, se sumerge en otro tipo de historias. ¿No ficción? ¿Novela romántica? ¿Comedia? Para elegir desde luego que hay, pero aquí diría yo que es donde menos se da el brazo a torcer.
 
5. Buscar palabras en el diccionario. La polisemia y los necesarios tecnicismos se nos suelen cruzar en muchos textos, especialmente en los de no ficción. Si por un lado las palabras desconocidas pueden ralentizar la lectura, por otro te dan una oportunidad inmejorable de aprender su significado. Apuntarlas junto al número de página y buscarlas cuando termines tu sesión lectora es un complemento fabuloso para asegurarse de que te has enterado de todo lo que te cuentan.

Yo no sigo el total de las que he citado, pero sí pienso que ocurre todo lo que he dicho. Si tienes alguna idea más sobre qué hace un lector obstinado, puedes dejarla en un comentario si lo deseas.

5 comentarios:

  1. Sin duda, unas recomendaciones excelentes, de las cuales, yo cumplo casi todas, pues debo reconocer que sí he dejado algún libro a medio acabar...

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    1. ¡Gracias! Yo creo que eso nos ha pasado a todos. Desde que es soporífero a que aparezcan cosas que no nos gusten. Todo vale para cerrarlo.

      Saludos.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Jajajajaja concuerdo en todos los puntos, definitivamente soy una lectora empecinada.
    (deje algunos a medio acabar, pero calculo que no era mi tiempo de leerlos)

    Muy buena entrada! me quedo por tu blog
    Un beso!

    Sol
    rebeliondelibros.blogspot.com

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    1. Bueno, no siempre se puede responder por todos los libros, no somos máquinas, jeje. Me alegro de que te haya gustado, en seguida hago yo también seguimiento a tu blog.

      ¡Saludos!

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