2 de septiembre de 2015

Mi experiencia en los "Premios Boolino"

Cuando me enteré mediante Boolino, que promueve la literatura para los más pequeños y juvenil, del concurso de narrativa infantil que había organizado, me planteé participar.  Pese a no ser lector habitual de este género, llevaba tiempo queriendo empezar un proyecto de escritura serio, por lo que me decidí a explorar este mundo y tomar parte en el concurso. El que la obra ganadora se llevaría la publicación bajo de sello "B de Blok", de Ediciones B, fue lo que me acabó de convencer del todo. Por ello, parte de julio y todo agosto han sido meses de mucho planear, escribir, borrar, reescribir y revisar.

Lo que más me ha llamado la atención es lo complicado que puede llegar a ser escribir literatura para un público de tan corta edad. Es cierto que sintáctica y léxicamente no se presentan excesivas complicaciones. Para alguien en edad escolar, «triste» es más fácil de comprender que «atribulado», así como «arcos polilobulados» no es preferible ante «arcos con decoración en forma de semicírculo en la parte superior». Sin embargo, al combinar todas las palabras en un relato hace falta hilar muy fino: tiene que salir una historia que el joven lector pueda imaginar e incluso hacerse creíble en un mundo alternativo. Hace falta que la ilusión y el optimismo, carentes en buena parte de la sociedad de hoy, sean la nota predominante en tu escrito, que junto al argumento propio de la obra crean una telaraña con la que es difícil lidiar.

Otra cosa que me ha sorprendido es el componente fantasioso de una obra de estas características. La ficción está para inventar, para dibujar un lugar que no exista y que en él pasen cosas nunca vistas antes. No obstante, hay ocasiones en las que lo que ahí dentro ocurre es tan sumamente irreal que hasta te hace gracia estar escribiendo sobre X asunto. Nunca lo he considerado una pérdida de tiempo, sino un ejercicio de creatividad e imaginación aplicable a cientos de facetas. En mi caso, yo suelo ser algo bromista cuando trabajo. Suelo crear situaciones surrealistas por considerarlas parte de mi método y siempre he pensado que funcionan. Pienso que este factor me ha ayudado bastante a completar la obra. Pese a todo, pienso también que no debemos abusar de lo fantasioso. Los niños no son tontos y saben, por ejemplo, que los chimpancés no vuelan.

En líneas generales, participar ha sido una experiencia gratificante. Se ha cumplido un reto que tenía hace tiempo pendiente por no haber encontrado la motivación necesaria y por otras cuestiones más mundanas. Me ha hecho entrar de lleno en el mundo de la literatura y vivir en primera persona parte de lo que conlleva, como la concentración, compromiso y confianza respecto a lo que se hace. Toda una batalla personal en la que he puesto a prueba mi capacidad creativa.

Gracias a quienes estáis dentro de este proyecto con el fin de promover la literatura entre los más jóvenes. Yo también he querido poner mi granito de arena.

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