20 de marzo de 2016

Reseña: «Don de lenguas»

Don de lenguas es una novela inmersa en el franquismo. Imagen tomada de www.librosyliteratura.es
Si buscáis una novela con un modo muy peculiar castigar a quien ha cometido un delito, en Don de lenguas vais a encontrarla.

La novela destaca por dibujar fielmente la sociedad de 1952: presiones políticas, desigualdad, etc. Uno de los ejemplos más claros es el papel de secundario de la mujer, apartada más que incluida en la sociedad. Hay ejemplos recurrentes de reclusión por parte de ellas y de acción por parte de ellos a lo largo de la obra. Esto predomina especialmente en la actividad policial, cuerpo de seguridad al que las mujeres no han tenido acceso desde el principio.

Otro punto importante es uno que le hace la contra al anterior: el papel de la mujer como brazo ejecutor para llevar las riendas del caso que se presenta. Mientras desde los CC. SS. se siguen los protocolos de actuación cuando hay un crimen, nos daremos cuenta de que la presencia femenina al margen de la investigación oficial es cada vez más frecuente. Es lícito interpretar este detalle como una rebelión al ostracismo que ellas han sufrido bajo una sociedad de tendencia y costumbres machistas, reflejadas en varios de los personajes que pululan por el libro.

Asistiremos también a una referencia a una de las costumbres humanas más egoístas que existen: los intereses personales. Sin importar cuán afectado quede el entorno, percibiremos un giro hacia lo personal con el fin de obtener beneficios propios. A ello contribuirá el abuso de poder gracias a la ventaja que da el disponer de cierta información o derechos. Parece a veces una carrera por ver quién puede hacerlo peor en lo que a malas formas respecta.

En cuanto a la acción, hay que esperarla especialmente cuando vamos por la mitad del libro. Mientras que la primera parte opta más por exponer y comenzar a cavilar sobre quién tiene la culpa del crimen, la segunda acelera el dinamismo considerablemente. La inteligencia presente en algunos personajes ayudará a ello. Aparte, el paso del tiempo parece transcurrir a grandes pasos en ciertas fases de la obra.

Don de lenguas tiene todos los ingredientes que esperamos en una novela de su género, los cuales, pese a las restricciones de la época, se manifiestan con mucha fuerza.

2 comentarios:

  1. Hola :D
    Gracias por pasarte por mi blog
    Este libro no lo he leído, no es un género que me llame pero suena interesante por como se vivía en la sociedad de aquellos años.
    Muchas gracias por tu reseña ^^
    Me quedo por aquí
    Un beso!

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    Respuestas
    1. ¡Hola! Sí, la sociedad franquista está bien reflejada. Hay mucha dosis de represión y en todo momento se nota que somos nosotros quienes llevamos la manija en los asuntos importantes. Luego se ve la importancia que podéis llegar a tener también vosotras. Me alegro de que te quedes :). Me hago un hueco yo también en tu sitio.

      ¡Un beso de vuelta!

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