15 de junio de 2015

Reseña: Los últimos españoles de Mauthausen

Portada de Los últimos españoles de Mauthausen, novela publicada por Ediciones B. Imagen tomada de www.edicionesb.com
Abrumado, absolutamente abrumado. Así me sentí cuando terminé de leer la página 562 de este libro, la que pone fin a uno de los compendios de relatos más crueles e incomprensibles de la historia de Europa. Os parecerá ciencia-ficción, pero es lo opuesto.

Este libro destaca, en primer lugar, por lo desgarradoras que son las narraciones en primera persona de los supervivientes de los campos de concentración de la Alemania de Hitler, en los cuales perecieron cientos y cientos de personas. Estos deportados nos cuentan los acontecimientos de los que fueron testigos mientras permanecieron encerrados en algunos de esos sitios: condiciones de vida, de trabajo, de salubridad, actitud de los prisioneros, trato de los soldados alemanes, etc. El hecho de que estas sean definidas de caóticas y el empleo de la primera persona provoca en el lector un sentimiento de compasión absoluta con el durísimo padecimiento de aquellas víctimas. Es tremendamente fácil sentir lo que aquella gente sintió en aquellos años donde la libertad no existía para ellos.

Otro punto que destacaría es el aspecto descriptivo. Al contar con pelos y señales cómo era un campo de concentración, qué había en él y qué ocurría, resulta cómodo crear una imagen mental de aquel sitio. Te habla de todo: barracas, dependencias de los soldados, torretas de vigilancia, plazas, crematorios, cámaras de gas, zonas de ducha, paredones, etc. Cada elemento tiene su emplazamiento entre esas cuatro paredes de muro y alambradas electrificadas. Los alrededores tampoco se libran: canteras, túneles y otros lugares son citados con mucho detalle. No olvidemos dentro de este punto la calidad de los testimonios de los deportados, que es excelente.

En tercer lugar, destacaría el gran trabajo de documentación, que no hace otra cosa sino reforzar la calidad del libro. Cada episodio se divide en dos apartados: uno dedicado a la vida en los campos y otro al conexto social y político en relación con los acontecimientos. Leeremos sobre el papel que desempeñaron los líderes fascistas de la época, su política y actitud hacia los deportados. Este detalle ha sido, para mi gusto, uno de los puntazos de este libro. Pero si hay algo que de verdad me ha llamado la atención es el hecho de que se le haya puesto voz a deportados fallecidos a partir de consulta de hemerotecas o testimonios de familiares.

Otro aspecto a destacar es la cronología. El autor ha abarcado desde las causas que llevaron a que miles de españoles huyeran de su país -cuando aún los campos de concentración no eran nada- hasta referencias cercanas a nuestros días de todo el período que va transcurriendo desde entonces. Al lector le interesará principalmente aprender sobre qué ocurrió en los campos de concentración, pero hay premio: empieza bastante antes y acaba muchísimo después.

Por último, aludo a los valores que transmite leer estos duros relatos. Te enseña a que ante situaciones difíciles tenemos que tirar de apoyo y solidaridad, de no dejar nunca solo a nadie, de trabajar en equipo por un bien común. Pero sobre todo invita a no repetir los mismos errores que gente como tú y yo tuvieron que pagar solo por tener una ideología diferente de la que reinaba en aquella época. Es, por tanto, un ofrecimiento a ser tolerantes con todo el mundo -sea cual sea su religión, ideología, etc- para evitar situaciones de catastróficas e injustan como las que aquí se narran.

En el plano exclusivamente literario, el libro me ha gustado mucho en líneas generales. Vale que su contenido no sea el más liviano, pero como dice la señora Janine, esposa de José Alcubierre, "tenemos la obligación de no olvidar. Hay que recordar lo que ocurrió en los campos de concentración para que no se repita".

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